Una nueva promoción culmina su paso por la Secundaria Nº 15 “Claudio Lepratti”, dejando huellas, aprendizajes y recuerdos que forman parte de la historia de nuestra escuela.
El 6º A cierra hoy un ciclo fundamental, lleno de desafíos superados, proyectos compartidos y vínculos que perdurarán más allá de las aulas.
El curso está conformado por los estudiantes Aguiar Xiomara Magalí, Apeseche Alfredo Benjamín, Burguello Jennifer Nicole, Espinosa Brenda Jezabel, Etcheverría Melanie Anahí, Larrea Rodrigo Damián, López Janet Fernanda, Melgarejo Dalma Ayelén, Martínez Delfina Magalí, Rossier Valentín, Salas Agustín, Sánchez Luisana Camila, Scelzi Gonzalo Leonel y Zapata Ludmila de los Milagros.
A continuación, compartimos las palabras de despedida escritas por Xiomara Aguiar, que fueron leídas durante el acto de colación y que reflejan, con profunda sensibilidad, el sentir de este grupo que hoy se despide de la escuela.

Palabras de despedida por Xiomara Aguiar.
Buenas noches compañeros, docentes, familias y a todas las personas presentes. Me honra muchísimo ser yo la que diga estas palabras en este día tan especial.
Cuando me senté a escribir este discurso solo tenía algo en mente: quería que estas palabras fueran memorables, inolvidables y que quedaran en sus corazones, espero lograrlo.
Hoy me toca despedirme… y aunque lo intenté, no encontré una forma de hacerlo sin que me tiemble un poco la voz y el corazón. Porque esta no es una despedida cualquiera: es la despedida de nuestro 6to A, de ese curso que supo reír, pelear, reconciliarse, aprender y crecer juntos, incluso cuando parecía imposible.
Hoy miro a mi alrededor y no veo solo compañeros: veo personas que marcaron parte de mi vida.
Personas con las que compartí recreos eternos, trabajos imposibles, chistes internos, secretos, lágrimas, logros y esos momentos que parecían pequeños pero que hoy siento enormes.
Y no puedo evitar pensar en todo lo que voy a extrañar de cada uno de ustedes:
A Brenda, mi compañera de banco… muchos saben que sin ella yo no sería quien soy hoy. Gracias por estar en cada momento, por acompañarme en todo, por escucharme, por bancarme en mis días buenos y en los no tan buenos. Gracias por ser ese apoyo silencioso, pero enorme, que siempre me dio una mano cuando más lo necesitaba.
A Janet, con ese carácter tan suyo, tan fuerte, tan auténtico. No siempre fácil de llevar, sí, pero siempre sincera y buena persona. Gracias por enseñarme que no hace falta cambiar para caer bien, que uno brilla siendo quien es, y vos, Janet, siempre brillaste a tu manera.
A Mela, con sus berrinches… aunque ella diga que no hacía ninguno, todos sabemos la verdad —pero igual te queremos así—. Gracias por esas escenas que sin querer nos sacaban una sonrisa y por tu forma tan expresiva de vivir cada cosa.
A Jenni, por ser tan compañera siempre. Por esas veces en las que, sí había que hacer algo, nos retaba con justa razón, pero después nos alentaba con un “ustedes pueden”. Gracias por empujarnos a no rendirnos, por esa energía positiva que siempre hacía falta.
A Dalma, por escucharla renegar mientras nosotros nos reíamos por lo bajo. Y a Delfi, por enojarse tan fácilmente que a veces nos costaba no tentarnos. Gracias a las dos por darle vida al curso, por esas reacciones tan espontáneas que hacían nuestros días más divertidos.
A Ludmi, o mejor dicho, Chuchi, que nos aturdía con sus “profe vení”, “profe esto”, “profe lo otro”… pero que aun así queríamos muchísimo. Porque esa manera tan intensa, tan llena de energía, también nos hacía sentir acompañados. Gracias por tu chispa, por no dejar que nos durmamos nunca.
Y a los cinco varones… ¿Qué decirles?
Aunque nos hicieron sacar canas verdes más de una vez, también fueron quienes nos sacaron las mejores risas. Con sus chistes, sus formas de molestar, sus cambios de banco en banco como si fueran invisibles… gracias por hacer más livianos los días y más divertidos los momentos difíciles.
A veces me pregunto en qué momento crecimos tanto.
Cuándo fue que pasamos de ser un grupo de desconocidos a convertirnos en el 6to A, ese curso que siempre encontraba una forma de salir adelante, que discutía pero se reconciliaba, que se caía pero se levantaba siempre unido.
Hoy duele despedirse.
Duele saber que ya no habrá un “nos vemos mañana”, que las rutinas cambian y que cada uno empieza su propio camino.
Pero también hay algo hermoso en todo esto: nos vamos con el corazón lleno.
Lleno de recuerdos, de aprendizajes y de nombres que jamás vamos a olvidar.
Quiero agradecerles por todo.
Por las risas, por los enojos que después se arreglaron, por los momentos en los que necesitábamos apoyo y siempre hubo alguien del 6to A ahí para sostener al otro.
Gracias por enseñarme que un curso no son solo mesas y pizarrones; es un lugar donde uno crece, se equivoca, aprende y se vuelve más fuerte.
Hoy me siento orgullosa de cada uno de ustedes.
Orgullosa de ver lo que pasamos, lo que superamos y lo que somos ahora.
Sé que la vida no siempre será fácil, pero también sé que cada uno de ustedes tiene una fuerza enorme para enfrentarlo todo.
Los voy a extrañar más de lo que puedo decir.
Voy a extrañar nuestras locuras, nuestras charlas, nuestras carreras de último momento.
Voy a extrañar esa sensación tan simple pero tan hermosa de saber que éramos nosotros: el 6to A.
Ojalá la vida nos vuelva a cruzar.
Ojalá el tiempo no nos separe.
Ojalá que cuando miremos atrás, lo hagamos con una sonrisa y con el corazón apretado, sabiendo que acá fuimos felices.
Gracias 6to A por ser mi historia.
Gracias por ser parte de mi vida y por permitirme ser parte de la suya.
















