por Bruno Digiovani y Lautaro Aphalo
En 2007, la Escuela Secundaria N.º 15 “Claudio Lepratti” obtuvo un destacado reconocimiento nacional al resultar ganadora del concurso de creación de logotipos impulsado por UNICEF, destinado a concientizar sobre el trabajo infantil. El logro no solo posicionó a la institución entre las mejores del país, sino que también significó un hito para toda la comunidad educativa.
La iniciativa llegó a la escuela a través de una invitación formal. En aquel entonces, la institución contaba con un espacio curricular vinculado a la Comunicación, el Arte y el Diseño, desde donde se impulsó la participación estudiantil. El desafío consistía en elaborar un logotipo que se convirtiera en la imagen visual oficial de la campaña nacional contra el trabajo infantil.
“El objetivo era que estudiantes de secundaria diseñaran la identidad visual de la campaña. Nosotros tomamos la propuesta como un proyecto de trabajo colectivo”, explicó Américo Schwartzman, docente a cargo del equipo.
Trabajo colaborativo y un mensaje que interpela
A diferencia de otros concursos, donde se presentan producciones individuales o en pequeños grupos, la Escuela 15 decidió trabajar de manera conjunta. Todo el curso participó del diseño, aportando ideas, bocetos y debates sobre cómo representar la problemática.
Finalmente, el grupo —integrado por alrededor de 14 o 15 estudiantes— fue elegido ganador. El premio, un completo equipo informático compuesto por computadora, impresora y escáner, se transformó en un recurso fundamental para la institución, que en ese momento aún era joven y contaba con escasos medios tecnológicos.
“Era un equipamiento que valía una fortuna para la época, y significó un gran impulso para la escuela”, recordó Schwartzman.
La propuesta visual se centró en una decisión conceptual clara: el logotipo debía asemejarse a un dibujo infantil. La intención era que la propia estética transmitiera el mensaje de la campaña y diera voz a las infancias a las cuales se buscaba proteger.
“No queríamos un diseño profesional, sino una imagen que pareciera hecha por un niño o una niña. Era la forma más directa de visibilizar el problema”, agregó el docente.
Un reconocimiento con impacto comunitario
El triunfo generó una notable repercusión en los medios locales y permitió a la escuela —por entonces reciente en la ciudad— mostrarse y compartir el trabajo de sus estudiantes.
La importancia del premio también radicó en su alcance federal: instituciones de todo el país participaron de la convocatoria, por lo que que una escuela de Concepción del Uruguay obtuviera el primer puesto representó un orgullo regional.
Schwartzman destacó además el valor formativo del proceso: “Que tantos chicos y chicas del país se pusieran a pensar, dibujar y crear para participar del concurso ya implicaba reflexionar sobre la problemática del trabajo infantil. Eso, en sí mismo, fue un aporte enorme”.
Un logro que sigue marcando historia
La victoria de la Escuela Secundaria N.º 15 en el concurso nacional de UNICEF continúa siendo un capítulo significativo en su trayectoria. Más allá del premio tecnológico, el proyecto dejó una enseñanza profunda: la educación, la creatividad y el compromiso social pueden unirse para generar impacto real.
La escuela recuerda aquel logro como una muestra del talento de sus estudiantes y del valor de trabajar colectivamente para transformar la realidad.


